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No es Luca cantando en la orquesta de Troilo.

No es Luca cantando en la orquesta de Troilo.
Es mi hermano Javier Ardanaz presentando su disco.

Alejandro y la osa en el taller. Video de la nación (viva Perón, carajo!!)

Stand de Eloísa en la feria del libro de Asunción.

Stand de Eloísa en la feria del libro de Asunción.
Vista de algunas pinturas realizadas por los niños del lugar.

Eloísa y Yiyi Jambo.

Eloísa y Yiyi Jambo.
Stand de feria del libro de Asunción.

Stand Feria de Asunción.

Stand Feria de Asunción.
Talleres de pintura y armado de libros.

Con Arami Mburucuyá.

Con Arami Mburucuyá.
En Paraguay, localidad de Luque en el fondo de la casa de Meza.

El poeta paraguayensis Edgar Pou.

El poeta paraguayensis Edgar Pou.
El poeta frente al diseño del stand en Asunción.

Eloísa en Asunción.

Eloísa en Asunción.
Foto parcial del stand compartido con Yiyi Jambo.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

I – Volvio.

Todos sabemos que Ortega no está específicamente viejo
como para el depósito de las precoces estrellitas futboleras que han sufrido algún
tipo de “contratiempo”.
Es verdad que con treinta y cinco años la mayoría de los futbolistas se dedican
a otra cosa y abandonan la práctica activa del fútbol.

Pero el burro no se puede terminar. Nada lo termina.
Pareciera que nadie ni nada lo puede acabar.
Encima. ¿Será verdad que Maradona lo quiere llevar a la selección?
El destino nos burla. Juega con nosotros y las paradojas.
Mirá! el burro fue suplente de Diego, cuando Maradona quedó afuera de la selección
en el mundial de EEUU por el caso de la efedrina...
(Te acordás que Ortega, en ese mundial, lo cabeceó a Van Der Saar, el gigantón
arquero holandés que se le paró al lado cuando Ortega simulaba una falta en el área holandesa? Se paró y de tan chiquito le pegó con la cabeza en la trompa. Y lo rajaron.
Te acordás? Fue medio cómico!)

En la tercera fecha del torneo local,
el burro le hizo un gol a Chacarita,
leyendo los movimientos
de las cosas y los seres y ejecutando en consecuencia la belleza de una acción.

Lo asistió al gol a Rivarola, debutaba en primera con solo diecisiete años,
que entró en el segundo tiempo.
Era el tercero. Era el empate.
Luego de ir perdiendo y de soportar cánticos de la hinchada de River en recuerdo
a las madres de los jugadores; River ganó 4 a 3 con el broche de oro del burro.
Todo el partido hubo un clima especialmente sórdido apestoso infernal
para una tarde de verano en Nuñez a 1300 metros del Río de la Plata,
en finales de agosto, con 32 grados.

El “burro” estuvo en el programa de fútbol de Alejandro Fantino, en américa televisora.
Le preguntaron por “pipo” Gorosito, que si estaba en riesgo su permanencia como técnico
si River no ganaba... Y él no decía nada.
Sonreía y contestaba cositas para salir del paso. Dejaba entrever que el respeto por los códigos en el fútbol es algo sagrado.
Fantino es un tipo piola que conoce esos códigos del fútbol
pero tenía que preguntar porque era su trabajo
y porque vive de eso en un multimedios.
Yo no lo disculpo porque así empieza la obediencia debida...
...Todos se lavan las manos “me lo piden de arriba” -punto-...
Nadie manda en cana a nadie, nunca. Y él tiene que saberlo.
No se puede dar una opinión basada en si un compañero dijo algo, o no lo dijo.
Y menos interpretar el porqué de alguna acción moral de algún compañero.
Eso queda para los psicólogos. Y las viejas de la feria.
Y todos sabemos quién es quién.

El “pelado” Almeyda estuvo en canal trece.
Ya tiene 35 años. Había abandonado el fútbol.
Macaya Márquez le preguntaba por su vuelta al banco de suplentes
y su entrada en el segundo tiempo.
El “pelado” apenas jugo unos minutos, entró en el segundo tiempo.
Y él respondía sobre los compañeros nuevos.
Que son muy jovencitos.
Que hay que formarse como un equipo “corto”.
Nunca dijo que no la vieron ni en figuritas.
Nunca dijo que les falta para jugar en la primera de River. Que son de madera...
Solamente respondió que la defensa debería estar un poco más atenta
y “achicar” la cancha hacia adelante.
Que, como River jugaba sin delanteros, el esfuerzo era de los volantes, o sea, del “muñeco” y el “burro”. Que tenían que bajar a buscarla y trasladarla mucho hasta el arco rival.

Terminaron ahogados. El muñeco tuvo que salir.
Almeyda decía que había sido muy mágico volver sentir el estadio de River
desde el pasto de la tarde.
Ortega, Almeyda y el “muñeco” Gallardo jugaron juntos en el equipo ganador de todo
de Ramón Diaz en los 90´s. Un equipo triunfador con los uruguayos Francescoli y Cedrés (que después fue a Boca, el traidor). Y Crespito que era un niño. (Y que después se fue al Parma, a la Sampdoria y de ahí al Inter.)

Ahora decidieron volver.
El “muñeco” Gallardo volvió medio roto.
En Francia le dieron ´pa que tenga y ´pa que guarde.
Dos por tres tiene que descanzar de alguna molestia.
Pero las pausas, los cambios de ritmo y cambios de dirección.
Las “pisadas” de pelota del muñeco son únicas en el mundo.
Francia fue testigo de eso durante varias temporadas.

Segundo tiempo. River empataba 3 a 3.
Un pase de treinta metros desde la mitad de cancha.
La pelota volaba como un dirigible y apuntaba a caer detrás de la línea de la defensa.
(Una de las mejores armas ofensivas en el ataque, es: tirarle la pelota atrás de los defensores,
a las espaldas. Porqué, te preguntás?
Porque los agarrás volviendo y entre que los tipos se dan vuelta y te siguen, vos los pasas como poste caído. Y les pintás la cara.)
El arquero empezó a salir cuando la pelota venía volando
porque se dio cuenta que los defensores se habían dormido.
El burro los tenía hipnotizados y les cantaba
“...arrorró mi niño, arrorró mi sol, duérmase pedazo de mi corazón...”
Después el arquero se dio cuenta que no llegaba hasta la pelota y sobre la marcha,
decidió volverse (todo esto lo hizo corriendo desesperadamente).
Pero la fatalidad fue que, como al burro la bocha le había caído adelante, la hizo fácil.
Frotó la lámpara maravillosa de Aladino.
Salió el genio escondido.
Primero, la miró picar.
Segundo: vio por dónde andaba el arquero.
Y lo ejecutó, rápidamente, para que no sufra.
Lo anestesió
de esta forma:


La pelota
impulsada por el cielo
como por un tubo invisible
que la direccionaba,
hacía una parábola,
que iba desde su pie derecho
hasta caer,
casi exactamente,
como una papa caliente
de dos kilos y medio,
adentro del arco de Chacarita Wanderfull People.
En esta secuencia,
el arquero volvía al arco corriendo
y la miraba volar.
Corría,
la miraba subir en el cielo
y mientras calculaba.
Corría y la miraba
suspendida entre las nubes.
Se repetía en su cabeza y dudaba:
Me tiro.
¿Pero para dónde me tiro?
Mejor no me tiro.
No. Mejor me tiro.
No, no me tiro.
Me tiro. Pero adónde me tiro.
Mejor no. No me tiro.
No.
Sí. Sí. Sí, me tiro.

Y siguió corriendo.
El tiempo transcurría
e iba calculando la parábola,
mientras regresaba a su arco.
Fracciones de segundos
seguían llegando.
La pelota marcó el punto más alto
y empezó a caer.
Y fue tarde.
Y se tiró.
Pero la bola cayó tan rápido
y tan pesada que el tipo,
aunque voló hacia adelante
y tiró el manotazo
para sacarla
por un costado.
Terminó clavado
adentro del arco
como un murciélago
enredado en la red.


II – Seguirás volviendo...


Primera semana de setiembre.
Semana de selección.
El sábado jugamos contra Brasil en Rosario.
¿Llegarán Battaglia y Verón, lesionados?
Maradona convocó a Palermo.

La actualidad de River son las elecciones para presidente.
Ortega vuelve y no se duerme.
El ahora de River es Ortega que vuelve.
Traído por esos mismos lamedores de orto que lo alejaron del club
como en una penitencia a jugar en la B nacional.
Y Ortega piensa, porque no es un batracio criado en la laguna de la ignorancia:
“Ah, los recuerdo bien. Ustedes son los que me dejaron ir, manga de ortibas...
Pero yo les voy a salvar el estofado.

Yo no respondo.
Yo juego.
Hago jugar al equipo y hago goles.

No hablo en los medios.

Nos conocemos todos.

La gente sabe quién es quién.

Ustedes se van a terminar yendo.

Yo lo voy a poder ver.

Volví para quedarme.



















Ricardo Daniel Piña
31 de agosto y 1° y 2 de septiembre de 2009
– luego de los 32° la tormenta de Santa Rosa que no se anima a llegar...–
rdpina@yahoo.com

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