Las visitas son de:

No es Luca cantando en la orquesta de Troilo.

No es Luca cantando en la orquesta de Troilo.
Es mi hermano Javier Ardanaz presentando su disco.

Alejandro y la osa en el taller. Video de la nación (viva Perón, carajo!!)

Stand de Eloísa en la feria del libro de Asunción.

Stand de Eloísa en la feria del libro de Asunción.
Vista de algunas pinturas realizadas por los niños del lugar.

Eloísa y Yiyi Jambo.

Eloísa y Yiyi Jambo.
Stand de feria del libro de Asunción.

Stand Feria de Asunción.

Stand Feria de Asunción.
Talleres de pintura y armado de libros.

Con Arami Mburucuyá.

Con Arami Mburucuyá.
En Paraguay, localidad de Luque en el fondo de la casa de Meza.

El poeta paraguayensis Edgar Pou.

El poeta paraguayensis Edgar Pou.
El poeta frente al diseño del stand en Asunción.

Eloísa en Asunción.

Eloísa en Asunción.
Foto parcial del stand compartido con Yiyi Jambo.

jueves, 3 de julio de 2008

Paula Peyseré o cuando el caos es un cómplice eficiente del amor de la poesía.

Paula Peyseré en Las Afueras.
Alabado sea el caos como método de construcción.

Hablando con Paula, muy rápidamente para ser lo más sintético posible, por estar en medio de la Feria del Libro Independiente y Autogestiva, (todo un marco despreocupado, libre y contenedor para tremenda serie de confesiones, en el medio de cientos de personas hablando a los gritos, tomando cerveza, chocando sus cuerpos para desplazarse por un lugar mínimo y elemental para difundir y vender poesía –es mi caso- (comprando libros, artesanías, fumando...) le dije que había leído las afueras y me había gustado mucho y estaba sorprendido por la maquinaria constructiva.
Paula me miraba con los ojos grandes y una sonrisa que se le escapaba de la cara.
Se le salía del cuerpo. Se había puesto, contenta, de verdad. Le dije que era sorprendente el caos. Pero que como todo caos, es aparente. Detrás de ese desorden había un andamiaje bien sólido. Y hasta usado sin inocencia. A propósito.
Eso la hace una poeta adulta.
Y dentro de ese método de construcción o plan (y que no importa que esté pensado
de antemano) se me hace necesario destacar lo que llamaría “el capilar del desorden”. “El átomo del desorden”
ó “la porción mínima, puta y elemental de la construcción de ése desorden”.
Una gran mayoría de versos en la mayoría de los poemas, tiene a la fractura como común denominador de la sintaxis. Sobre todo en Dibujamos toda clase de personas, que al mismo tiempo está partido en fechas.
No sé, no quisiera detenerme en citarla, puede tornarse un poco soporífero, delicado y traumático. No tengo ganas. Prefiero continuar y dar por sabida ciertas cosas. Estas especificaciones siempre me resultaron insoportables en mi paso por la facultad, al tener que confeccionar monografías, por ejemplo.
El yo poético de Paula Peyseré habla de cosas cotidianas que la atraviesan.
Y pensamientos, que su vez, quiebran el relato de la cotidianeidad. Y que provocan una ebullición constante y sostenida, interceptada por verdaderas maravillas como joyas, como perlas preciosas en el fondo del mar.
¿Síntesis de la percepción? ¿Minimalismo?
Combina esa especie de avanzar raudamente hacia algún lado, por el solo hecho de gozar con el trayecto. Un método dentro del método: transcurrir.
Y uno siente que el yo poético goza al tiempo que transita. Vive plenamente,
al tiempo que se aleja del comienzo.
La casa, las amigas, las compras en el almacén, el barrio, las vacaciones en Mar
del Tuyú, el perro, el colectivo. Hasta el mismísimo Echeverría con La Cautiva
nos marca que la Universidad puede tener la luz de lo cotidiano y que el comienzo también es una acción.
Nunca es fijo. Ni plano. Ni estático como una roca.
Me llena de alegría haber que existe una poeta que sabe mostrarme cosas nuevas en cada lado. Y para ser más precisos, sobre todo en las afueras.
05-05-08

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